miércoles, 12 de julio de 2017

La historia de la bota femenina. Beth Levine





We were making very pretty boots that nobody needed but everybody wanted.

Beth Levine



   En 1944, un vendedor de zapatos de Nueva York llamado Herbert Levine se casó con la hija de un granjero de familia lituana de nombre Beth. La pareja no pudo estar mejor avenida dado que la pasión de Beth era el diseño de zapatos. Cuatro años después, a partir de la experiencia que Herbert había ganado en los negocios y confiando en el talento de Beth para el diseño, el matrimonio fundó su propia casa de calzado femenino, ubicada en la calle 31 de Nueva York. Un sitio que debería ser considerado histórico pues allí nació en 1952 la primera bota femenina fashion que sería la precursora de todas las que llegaron después. La bota primigenia de Levine era blanca, de cuero, elastizada y con un pequeño taco stiletto. Su caña llegaba hasta la parte baja de la pantorrilla.





    Hasta 1952, las botas habían pertenecido a un género totalmente separado de los zapatos. El zapato podía ser elegante pero la bota era solamente calzado de trabajo o protección para los días de lluvia o nieve. Beth Levine imaginó que botas y zapatos debían pertenecer por igual al mundo de la moda femenina y promocionaba sus botas junto con su línea de zapatos. Pero las ventas no le dieron la razón durante muchos años. Recién para 1963, el éxito llegado desde Europa con las colecciones de botas de Balenciaga y Saint Laurent, comenzó a elevar las ventas de las botas Levine.

   Para esa misma época, la carrera como cantante de Nancy Sinatra no conseguía despegar de la sombra de su celebérrimo padre. En 1966, los productores de Reprise Records le encargaron a Lee Hazlewood, uno de los compositores del staff, la composición de una canción que fuera un hit. El 25 de febrero de 1966, Reprise Records editó un single que pondría a Nancy en el número 1 a ambos lados del Atlántico. Se trataba de These boots are made for walkin´. En la cresta de la ola del éxito, en ese mismo año Reprise y Nancy lanzaron a la venta el LP Boots, que contenía además del single, a un par de covers de los Beatles y los Rolling Stones (Day Tripper y As tears go by). 

   These boots are made for walkin´ traía en su letra una indisimulada metáfora Femdom con su insinuación al trampling como amenaza. These boots are made for walkin´ and that's just what they'll do, and one of these days these boots are gonna walk all over you. En la tapa del disco y en los afiches que lo publicitaban, se veía a una Nancy rubia y bella, calzando un par de calf boots blancas diseñadas por Beth Levine. En el videoclip de la canción, Nancy y sus coristas bailaban y se contoneaban luciendo botas y minifaldas. El efecto combinado del single, la letra y la publicidad fue instantáneo: la gran tienda Saks de Nueva York debió abrir una nueva sección en su departamento de calzado bautizada Beth's Bootery para satisfacer la demanda de las jóvenes neoyorquinas que querían lucir sus piernas con aquellas botas que habían sido hechas para caminar. Por primera vez en muchos años, los innovadores diseños de Beth y Herbert Levine alcanzaban la cresta de la ola. Mientras tanto, desde Europa comenzaban a llegar los ecos de la moda Courrèges, con las botas en primer plano. Así fue como las botas comenzaron a poblar en forma masiva los vestidores de las chicas sexies para no ser desalojadas nunca más.












   Madonna es la gran diva botera de las últimas tres décadas y hace años confesó en una entrevista que cuando era niña, era fan de Nancy Sinatra y le gustaba ponerse un par de botas para bailar These boots are made for walkin´. Me gusta encontrar estas conexiones, estas perlitas fetichistas que conectan a tantas mujeres y a los fetiches a través del espacio y el tiempo. La frase de Beth Levine que abre esta columna también refleja una conexión entre las boteras de ayer y las de hoy. We were making very pretty boots that nobody needed but everybody wanted. Fue gracias a la visión de una genia innovadora como Beth que las botas femeninas dejaron de ser un calzado utilitario que las mujeres usaban sólo por necesidad. Hoy ninguna de nosotras realmente necesita las botas deluxe pero todas las queremos porque son muy lindas. 





Beth Levine

jueves, 6 de julio de 2017

Yaya Han, muñeca cosplay



What kind of fantasy do I want to be today? What kind of hero do I want to be today? Maybe today I want to be a villain, or maybe today I want to be a vixen.
Yaya Han


   Yaya Han se inició como cosplayer por diversión mientras se ganaba la vida como empleada en una compañia que desarrollaba software. Desde sus inicios en 1999, Yaya ha creado entre doscientos y trescientos personajes entre anime, comic, ciencia ficción y films. Su pasión por los trajes fetichistas la fue llevando a involucrarse cada vez más en la producción y el diseño de los disfraces. La perfección de su trabajo sumada a su belleza y simpatía personal, le permite hoy vivir de su hobby y recorrer el mundo modelando y participando en las principales fiestas y reuniones del género como juez o panelista.

   Yaya Han es una de las principales responsables de que el Cosplay ya no sea considerada un mero escapismo para adolescentes. En sus propias palabras: Mi cosplay es una expresión creativa, una forma de arte. No es solamente modelaje alternativo para fiestas como Halloween. Cada traje que hago implica desarrollar una fantasía y es a la vez un desafío artístico. 

   Este calendario es apenas una breve muestra del arte de Yaya Han, transfigurada en Jessica Rabbit, en Black Cat, o en Catwoman. O simplemente paseando su glamour cosplay por Piccadilly Circus. Cómo me gustaría encontrármela con el traje de Jessica y someterla a todos mis caprichos....




Enero





Febrero




Marzo





Abril




Mayo




Junio




Julio




Agosto




Septiembre




Octubre





Noviembre




Diciembre



jueves, 29 de junio de 2017

Ella tiene el look






    Una película de ficción es creíble cuando el director logra que olvidemos que lo que estamos viendo son actores que se mueven en un decorado con cámaras detrás. Así es como nos divertimos viendo cine. El sexo Femdom es creíble cuando nos olvidamos que las mujeres y los hombres somos iguales y tenemos los mismos derechos. Así es como nos divertimos teniendo sexo. El traje femenino fetichista, comparado con la desnudez masculina, es un poderoso constructor de fantasía antigualitaria. La nación sado Femdom no es una nación democrática. Dentro de estas fronteras, a menor igualdad, mayor placer. 

   El fetiche de la dominatriz clásica es la puerta de entrada a un mundo maravilloso de fantasía porque propone que la mujer se construya a sí misma como un personaje de ficción, como una diosa pagana del sexo, con el único fin de divertirse y gozar. Las mujeres y las travestis s
abemos que el atuendo fetish nos vuelve más bellas y deseadas. Es un aporte más a un poder femenino basado en la seducción; no en el manejo de una técnica ni en la cesión de un poder que algún sumiso nos haga. El fin justifica plenamente los medios: no interesa demasiado los aspectos psicológicos o la significación social del personaje femenino creado sino la intensidad del placer sexual que se consigue través del mismo.

    El fetiche sado no es solamente una forma de belleza kinky. El fetiche le regala al sexo una dimensión artística adicional. Gracias al fetiche, la mujer dominante se presenta ante sus adoradores como una obra de arte estética. La adoración sumisa no es otra cosa que la respuesta perceptiva por parte de quienes son sensibles a esa expresión artística. El sexo (si ocurre) es el remate, el gran final que le pone la corona a esa obra estética femenina. 

  Pero que ocurriría si tuviéramos que estar explicando todo el tiempo que las mujeres reales no nos vestimos ni arreglamos de esa forma? Que pasaría si antes de la fiesta fuera necesario aclarar que sólo estamos protagonizando una ficción armada para la ocasión? Lo más probable sea que la fiesta del sado ni siquiera pueda empezar.

    
El gran Cristóbal Balenciaga dijo una vez: Una mujer no tiene necesidad de ser perfecta ni hermosa para llevar mis vestidos; el vestido lo hará por ella. El concepto pertenece a la alta costura pero es perfectamente aplicable al BDSM. Las dominatrices fetichistas tenemos que aprender a ignorar las críticas envidiosas y ajenas a nuestro mundo para permitir que el fetiche trabaje por sí mismo. Somos Nosotras quienes tenemos el poder de dejar fluir el fetiche. Sólo hay que agregarle sentido del humor y predisposición a gozar. Si ella tiene el look y lo sabe usar, lo demás viene solo. 
  





miércoles, 21 de junio de 2017

Las alumnas de la Escuela Sissy. Coral






   Los que me conocen bien, saben que mi fetiche más ansiado y prohibido son las chicas de rasgos orientales, joyas tan deseadas como inaccesibles. Una noche en una disco swinger, tuve la suerte de conocer a una bailarina venida de Thailandia que trabajaba de stripper. Logré acercarme a ella intentando conquistarla o por lo menos expresarle mi admiración por su arte. Conversando en la barra, terminó confesándome que tenía una hermana menor que era una katoey, que es como se conoce a las sissies en ese país. Tratando de disimular mi excitación, le hablé de mi Sissy School y le ofrecí mis servicios a su hermanita, por supuesto sin cargo. Me contestó que Coral (así la llamaba) estaba muy sola y que seguramente le gustaría pasar un tiempo conmigo entrenándose y perfeccionándose como sissy.

   Así fue como mi Escuela se adornó con la presencia de una princesa llegada de Oriente. No hizo falta enseñarle gran cosa; sólo bastaba verla en el primer día como por sí misma se maquillaba y se depilaba las cejas. Coral era un poco tímida pero siempre estaba pendiente del espejo y haciendo mohines de besitos con sus labios pintados de rosa. Su sissy clit es muy pequeño y no le resultaba nada difícil esconderlo y disimularlo.

   Pero iniciarla en los placeres de Sodoma fue una operación de alta complejidad. Coral tiene una colita preciosa pero estrecha a la vez  y fue necesaria mucha dedicación de mi parte para lograr dilatarla. Yo empezaba a mimarla con muchas caricias y algo de spank y después la penetraba con bolitas y jellys pequeños de mano, como jugando, entre risas y besos. Al principio, ella se movía como una gata en celo y gozaba con pasión. Fui de a poco aumentando el tamaño de los juguetes pero a la vez iba notando como Coral empezaba a ponerse cada vez más tensa. Una noche, me calcé un consolador de cintura, de los que suelo usar cuando nos enfiestamos entre mujeres. Se lo enterré en la cola hasta la mitad pero ella se cerró y no pudo seguir. Coral terminó la noche llorando en mis brazos confesándome que no podía, que yo era demasiado para ella.

   Lo que siguió a partir de esa sesión fue un entrenamiento más duro y no exento de cierto rigor porque Coral recelaba de mí y a la vez yo no me resignaba a vivir con ella una relación de caricias y besitos. Me había propuesto como un desafío abrir esa flor virgen y a gozar de su perfume. Si ella se cerraba cuando yo avanzaba, me detenía y la besaba calmándola y consolándola pero también sabía que debía mantenerme firme y no ceder si quería llevarme el premio mayor. Volvía a encremarla suavemente mientras le prometía toda clase de placeres que estaban ahí, al alcance de la mano, si aprendía a relajarse. 

   Una noche, la puse en cuatro patas y mientras le acariciaba las tetitas por detrás, le dije que la notaba tan caliente que seguramente debía estar ovulando. Ella suspiró de deseo ante mi fantasía. De a poco, la fui excitando con mis palabras mientras le mordía el cuello y la lamía detrás de las orejas. Noté que ella cerraba sus bellos ojos y se dejaba llevar. Cuando sentí que estaba entregada, le susurré que si se dejaba coger, esa noche la dejaría preñada. Excitadísima, Coral comenzó a mover las caderas en círculos, frotándose contra mí. Antes que pudiera evitarlo y aprovechando su ensoñación, me hundí con mi dildo de cintura bien adentro de ella, desflorándola a fondo por primera vez. Ella gritó y se encabritó como una potranca salvaje pero yo me sujeté firme y no me salí hasta que exploté en un orgasmo que me dejó exhausta, entre mi placer y sus lágrimas.

   Así fue como el culito de Coral empezó a volverse accesible a mis instintos. Mi sissy mancha las almohadas con su rouge de tanto morderlas tratando de no gritar pero no deja de sacar la cola para afuera, regalándose a mis deseos y suplicándome que eyacule bien profundo dentro de ella, que es una perrita en celo y está ansiosa por tener cachorritos. Al otro día, siempre me confiesa que se siente algo dolorida pero a la vez orgullosa y feliz de sentirse bien cogida.

   La semana pasada su hermana vino de visita. Se sorprendió de verla tan contenta y bien adaptada a las reglas de mi Escuela. Espero que me deje disfrutarla algunos meses más porque voy a extrañarla mucho cuando se vaya. Esta es mi sonriente estrellita de Oriente en el último fin de semana que pasamos juntas en un spa hotel. Coral.




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